viernes, 3 de abril de 2020

Si Tomas No Manejes (Parte I – Paseo a la Playa)


Si Tomas No Manejes (Parte I – Paseo a la Playa)

En un lugar con mi mancha, de donde apenas tengo recuerdo, bueno la verdad si recuerdo todo lo que paso, bueno, bueno, casi todo, en casa de unos amigos de Santa Anita, Lucho y Ángela solíamos organizar video fiestas, con lo último de música, audio y video, para ese tiempo yo tenía mi primer carro un Morris Mini Minor color morado que estaba terminando de reparar, por lo menos ya caminaba.

Ese día entrada la noche, ya no teníamos ganas de bailar, pero sí de tomar y pasar un rato divertido, así que decidimos ir a la playa, dejamos a nuestro amigo Janio y enrumbamos hacia Barranco, la noche estaba despejada, lo mismo que la Av. Javier Prado, a toda velocidad, aún no era vía expresa, en todos los cruces pasamos sin parar ya que no habían casi autos circulando, pero al llegar a la altura de la Clínica Ricardo Palma, tuve que ir hacia la auxiliar de la derecha para poder entrar a la Vía Expresa, para mi mala suerte a la altura del terminal …. Los taxis estaban estacionados ocupando toda la línea derecha, pero un Volkswagen estaba a la izquierda obstruyendo mi camino, mis amigos decían, ¡Frena!, ¡Frena!, yo respondía, estoy frenando, tengo el pie hasta el fondo del pedal, ¡pero no frena¡, ya casi a 10 mts. Se me ocurre virar hacia la izquierda, hago esto y choco al Volkswagen en el faro posterior y me paso la vereda que separa la vía principal de la auxiliar, el auto de detuvo, el agua del radiador a la pista, todos asustados, para nuestra suerte, no había ningún carro en ese carril (sino esto se hubiera escrito al día siguiente, en todos los diarios de Lima).

Mi amigo Lacho bajó a ver los datos, el mío no sufrió nada, pero el faro del otro si estaba roto. Lacho se acerco al taxista y le increpó por haber estado estacionado de esa manera tan irresponsable, le mostro su placa de la policía (su libreta electora, en un abre y cierra), el taxista si lo era, y al final quedaron como colegas. Le ofrecimos 20 soles y nos fuimos, lejos de regresar a la casa, decidimos continuar nuestro viaje a la playa.

Aquí aprendí a bombear el pedal si el freno no obedecía y terminadas las pruebas, arrancamos, bajamos a la Vía Expresa hacia la bajada a las playas, cuando estábamos bajando, probé nuevamente los frenos y oh! Oh!, no funcionaban, ni siquiera bombeando, abrimos las puertas y mismo Picapiedras comenzamos a frenar con los pies, así detuvimos la marcha y bajamos suave hasta la costanera, dimos la vuelta en U (Si hubiéramos sido Aliancistas, hubiéramos dado la vuelta en C), ¿para regresar a la casa?, nooo, hacia Barranco, llegamos a un sitio donde habían unos quioscos y compramos vino, tomando y tomando, a alguien se le ocurrió bautizar el chupamóvil, le echaron vino, cantamos unas canciones y quedó bautizado.

De regreso la subida fue un poco accidentada pues el carro comenzó a recalentar, por la falta de agua, el que se había perdido en el choque previo, felizmente habían unos caños en los jardines y pudimos abastecernos del líquido elemento y continuamos el viaje de regreso.

Ya en la Vía Expresa el carro sin razón aparente comenzó a avanzar haciendo eses, mientras Lacho me decía Tito, detén el carro yo manejo, pero como siempre el dueño del carro nunca esta mareado y tampoco le gusta que otro maneje su carro. ¡No te preocupes estoy bien, carajo!, creo que ese día mis amigos rezaron más que cuando estuvieron en la visita del Papa, llegamos a la Av. La Molina y el sueño ya me vencía, así que le dije a Lacho que manejara hasta la casa, llegamos sin contratiempo y cada uno a su casa.

Hemos (antes Habemos) muchas personas que estando ebrias nos volvemos irresponsables (si es que no lo somos de sanos) que tomamos el volante en estado calamitoso y causamos accidentes, algunos con suerte sin víctimas fatales pero otros llevando dolor a familias que no tienen nada que ver con nuestro actuar.

Ya saben, ¡Si Tomas, No Manejes!, mejor Toma … un Taxi, te puede salvar la vida.

Tito Arrieta, 24/05/2011

Nota: Lo escribí en forma un poco jocosa, no porque me cause ni me haya causado gracia, sino para que lo terminen de leer.


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