Ella escribe sobre cosas cotidianas, se inspira en el amor a su familia!!
"UNA CANA EN LA SOPA"
El hijo llega cansado,
y a gritos pide la merienda;
¡Por Dios! que mi vieja entienda,
que estoy de comer atrasado.
Y ella llega corriendo,
para atender al hijo adorado;
con ligereza todo va haciendo,
y sirve con amor lo preparado.
Se siente un grito ¡Mamá!,
¡hay una cana en la sopa!;
no, no seré yo, el que la toma,
por favor saca esto de acá.
Se levanta colérico el hijo,
y con rudeza e impaciencia cruel,
arroja el plato hacia el piso
y cierra la puerta tras él.
Con ojos nublados por el llanto,
ve perderse la imagen del hijo;
y mirando con dolor al crucifijo,
le pide ¡perdónalo! Dios Santo.
Y agachándose apenas al suelo,
con temblorosas manos recoge el plato;
y perdonando al hijo ingrato,
sigue sollozando sin consuelo.
Los años vencieron a la pobre vieja,
y la implacable muerte se la llevó;
el hijo vencido... la ve que se aleja,
y sabe que solo muy solo quedó.
Se le ve muy triste... sale del trabajo,
muy pensativo, solo, cabizbajo;
sabe que en casa, ya nadie lo espera,
y que por atenderle, ya nadie se esmera.
Llega a su hogar... con nadie se topa,
silencio en él... que triste todo esta;
y mirando hacia el cielo grita "Mamá",
como quisiera hallar una cana en la sopa.
No hay dolor más grande que se siente,
cuando uno de algo se arrepiente;
y así aquel hijo arrepentido...,
sin cenar con su pena se ha dormido.