viernes, 3 de abril de 2020

Tan Cerca el Paraíso


Tan Cerca el Paraíso
Recordando estas vivencias, mis ojos se humedecen, añoro a mi tierra linda, la bella “Perla de los Andes”.
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Nos habíamos mudado a un chalet de la Av. Pacheco, en la cuadra 5, 548 para ser exactos, yo tenía alrededor de 8 años, esto quedaba al frente de un terreno que pertenecía a la SAIS Ramón Castilla, y que literalmente para mí era la entrada al paraíso.

En este terreno jugamos con mis hermanos y amigos, juegos muchas veces inventados en el momento, fui piloto de aviones y mi avión era un árbol de mediana altura en cuya copa tenía una rama que hacía de asiento y unas ramas mas los controles y era maravilloso sentarse ahí y estar realmente por encima del suelo con el aire levantándome el cabello, sintiendo el avión en pleno vuelo, era pirata bucanero,  empuñando una espada hecha de alguna rama de eucalipto, trepando el muro que separaba la chara en 2, corriendo y fingiendo estar abordando un barco en busca del botín, era indio piel roja que construía su cabaña con las ramas de los eucaliptos que de vez en cuando podaban, nuestros arcos y flechas construidas con las ramas más pequeñas amarradas con un trozo de pabilo o lana que robaba a mi mamá, era soldado y las municiones que tenía eran los trompitos que caían de los árboles de eucalipto, cuantas batallas se libraron en ese campo, algunas ganadas otras perdidas, al final terminamos sonrientes todos con la ropa sucia pero satisfechos de haber compartido los juegos, al finalizar el día volvíamos a casa donde nos esperaba mamá con una cena caliente y exquisita, y sólo pensando en que mañana volveríamos a ser lo que quisiéramos ser.

La entrada del campo estaba resguardada por tremendos arboles cuyos troncos eran bastante grandes y su follaje daba sombra a esa parte de la Av. Pacheco. Cuantas veces en las tardes de agosto el cielo se llenaba de colores, encantadoras cometas que zigzagueando subían hacia el cielo como queriendo volar a los confines del universo, al otro lado estábamos nosotros agarrando un palito donde teníamos amarrado el pabilo que sujetaba la cometa y era lo único que no le permitía salir volando libremente, aunque muchas veces se quebraba el pabilo y la cometa arremetía en un vuelo errante, pero el viendo hacia que perdiera estabilidad y cayera vertiginosamente al suelo quebrándose la turuna y desgarrando el papel cometa, pero todo tenía solución, pues teníamos los materiales a la mano para reparar el daño, al final quedaba la cometa arreglada rumbo al cielo.

En este tiempo siempre estuvimos jugando en esta área pero poco a poco comenzamos a adentrarnos por la derecha y seguíamos un caminito que nos llevaba hacia el rio, llegar hasta acá era toda una aventura, jugábamos mojándonos los pies, buscando bagres, que en muy contadas cantidades habitaban el rio que con muy poco agua discurría en esa época del año, con mi hermano y hermana mayor comenzamos a aventurarnos cada vez más arriba con dirección a Huanuquillo y descubrí la belleza natural de la zona, siempre al lado del rio a veces en el margen derecho otros en la izquierda según se acabara el camino, fue así que un día llegamos hasta  Achuncha, y descubrimos un pozo hecho con palos piedras y barro, el agua almacenada en ella era transparente y mediría cerca de un metro de profundidad, desde ese día este pozo fue nuestra piscina, regresamos varia veces con nuestros trajes de baño y fue ahí que aprendí a bucear y nadar, poco importaba que el agua estuviera fría o que se ocultara el sol entre los árboles, lo nuestro era divertirnos en el agua.

Un día mi vecina llego de San Pedro de Cajas con un carnerito bebé y era tan bonito que encariñe con él y le pregunte a la Sra. Si me lo podía regalar, me dijo que no podía, al menos ese no, pero que me iba a regalar uno cuando volviera a viajar, pensé que era una buena salida para que me quede tranquilo, pero estaba equivocado, ella regreso con un carnerito blanco, bello y le pusimos como nombre “Tony”, yo tenía un perro ovejero llamado Bala y con él, mi amigo y los carneritos salíamos a pastear, y nuevamente entrabamos por la chacra rumbo al paraíso. Caminábamos al ritmo de los pachitos, Bala siempre pendiente de ellos, haciendo honor a su raza, me sentía como si estuviera viviendo en otra época y que mi vida dependía del criar ovejas.

Muchos años pasé fuera de mi querida Tarma viviendo en Lima la capital de este bello país llamado Perú, pero mis pensamientos siempre estuvieron fijos en mi amada tierra, extrañando la rivera, el rio, los caminos, el pozo, a mi Tony que termino al horno (pero esa es otra historia), mi mente divagaba mientras estaba en clases, soñando con estar nuevamente en el agua, o simplemente caminando por esos bellos parajes, regresé varias veces en vacaciones y me quedaba en casa de mi hermana, pero no pude revivir dichos momentos.

El tiempo pasó y ahora ya no hay entrada desde mi casa, solo hay casas y mas casas donde un día estaba el camino hacia el rio, las bellas chacras desaparecieron bajo el cemento, donde crecían los choclos ahora moran personas que nada saben de lo que he vivido en esos campos.

Si bien es cierto el camino que lleva a Achuncha cambio dramáticamente, este sigue igual, al menos lo estaba la última vez que fui, por eso digo Achuncha tan cerca el Paraíso.

Tito Arrieta

Quien no recueerda al Toro Arrieta


QUIEN NO RECUERDA AL TORO ARRIETA

Hay días en que recuerdo a mi papá Perfecto Arrieta más conocido como el Toro Arrieta, siento nostalgia y cierta cólera por no tenerlo a mi lado como siempre lo estuvo cuando era niño.



Lo recuerdo alistándose siempre pulcro para ir a trabajar en el Banco de Crédito de Tarma, de esa misma manera nos hacía vestir para que asistiéramos al colegio.

Mi papá en una oportunidad me llevo a La Oroya en un viaje donde llevaban dinero con mi cuñado Mario, creo que ahí aun no lo era, la cosa es que llegamos al Banco de Crédito de La Oroya y ellos bajaron con la bolsa de dinero y me dejaron en el carro, entonces yo de 9 años más o menos, sentado solo en el carro, sin tener nada que hacer, me puse a rebuscar y en la guantera halle una pistola, debe ser la que llevaban para un caso extremo de robo, entonces tomé la pistola y estuve observándola, mientras fuera del carro mi papá, con mucho tino me decía que la dejara sobre el asiento, lo hice así y felizmente no paso de un gran susto.

Los domingos infaltable eran los paseos por la campiña tarmeña, mi mamá y hermanas mayores Mirtha y Marujita preparaban el almuerzo y con las ollas del rico manjar de turno, salíamos con rumbo a veces de Acobamba, Palca, a mi papá le gustaba bastante un paraje que hay saliendo de Palca rumbo a La Merced, era un campo que terminaba al borde de un cerro alto donde solo podían subir mi papá con mis hermanos mayores Beto y Pino, ellos iban y bajaban con extrañas flores con espinas una vez trajeron una flor que tenía forma de abeja, que la tuvimos por mucho tiempo en nuestro jardín de la casona de la Av. Pacheco.

Otras veces nos íbamos con rumbo a la cumbre y bajábamos en Cochas para tomarnos fotos y también filmar videos con su cámara de 8 mm, ya que uno de los hobbies de mi padre era la fotografía, tenía sus cámaras, ampliadoras, su cuarto oscuro donde el mismo revelaba los negativos y las fotos, esta afición la pasó a mi hermano Beto y a mí, pero en esta era digital ya no se puede hacer mucho con estos aparatos, muchas de sus cosas se vendieron otras pasaron a manos nuestras como parte de su legado.

Cuando había carrera de carros los famosos “Caminos del Inca”, temprano nos alistábamos y viajábamos a Jauja para ver pasar a los coches, entre ellos el favorito “Lucho Carlesi”, que bellos momentos vivimos al lado de mi padre, luego aprovechábamos para ir a la Laguna de Paca y subirnos a dar una vuelta en los botes.

Algo que me gustaba mucho era las reuniones que hacía en casa mi papá con sus amigos, preparaban almuerzo y como sobremesa estaban los chistes, discos que hasta ahora tenemos guardados, artistas como Los Caporales, Alex Valle, Rosendo Rosell, aquí va un pequeño chiste de este último  “Estaba yo parado bajo una ventana en la Av. Flagler y de repente sale un chico de estos afeminados, me reconoce y me dice “Óigame Rosendo suba, suba, para que me firme el autógrafo”, yo le conteste, ni para firmarle el autógrafo ni para firmarle nada señor, la gente me miraba como diciendo mira a este y yo erizado, el locón seguía diciendo, Rosendo, suba, suba, para que firme el autógrafo, como no le hacía caso, el locón me lanzó un balde de agua, entonces yo muy malhumorado agarro las escaleras para arriba y llego al mismo tiempo que el locón decía, hay Rosendo eres como el Alka Seltzer, hay que echarte agua para que subas, jajaja”, este es uno de los muchos chistes que se escuchaban, en esas tertulias, siempre acompañados con sus cervecitas.

La cerveza era algo que le gustaba mucho a mi papá y como dice mi mamá, yo me parezco mucho a él e inclusive he sacado los malos hábitos, habían días y noches en que mi papá se desaparecía entonces mi hermana Mirtha manejaba el carro y salíamos a buscarlo, como decíamos peinando Tarma y siempre lo encontrábamos en el último sitio en que buscábamos, claro que para la próxima este era el primero, pero igual siempre estaba en el último.


Para mi papá los amigos eran algo importante en su vida, conocí a muchos de ellos, algunos trabajaban en el banco con él, otros eran empresarios, otros compadres, la cosa es que para él sus amigos eran como estar con su familia, creo que esto también es algo que heredé porque no hay día que no recuerde a mis amigos de Tarma y los bellos momentos que con ellos viví.

Salud viejito lindo, este 18 de Julio fue tu onomástico y te recordé con mucho cariño.

Tito Arrieta, 01/08/2011

Angélica Victoria


Angélica Victoria

Angélica Victoria es tu nombre y me viene a la mente la imagen de un ángel victorioso, así eres madre mía, eres un ángel que bajó del cielo para cuidarnos, son tus cuidados y cariños lo que nos ha llevado a ser lo que somos.



Algunos mejor que otros pero creo que es la naturaleza humana, nadie es perfecto, por eso quiero en este día madre mía rendirte honores, muchas loas para tus obras, y muchas gracias por darnos la vida.

Creo hablar por todos mis hermanos cuando digo que te amamos mucho y que quisiéramos tenerte muchos años más con nosotros, que tu chispa siga viva dentro de nuestros corazones por siempre.

Cada vez que te veo pienso en la suerte que tengo de tenerte a mi lado y de una manera activa, tanto física como mentalmente, podemos salir, pasear, conversar, dejarnos atrapar por tus recuerdos.

Mi mente vuela y trata de recrear las cosas que me cuentas, tus momentos vividos, tu primer amor, tus estudios, tus logros en el trabajo, la vida con tus padres y amigos de la infancia en nuestra querida Tarma.

Luego está el haber batallado con la enfermedad de mi papito a quien amaste mucho a pesar de problemas, a quien le diste lo mejor de tu existir y fruto de ese amor llegamos al mundo los 7 hermanos Arrieta Callirgos.

Mi bella Marujita también fue un baluarte para ti, dentro de su enfermedad nos enseño a sobrellevar lo malo y dar todo por la vida, ahora ella es el ángel que vela tus noches de sueño.

Fruto de tus hijos hoy tienes muchos nietos y bisnietos que llevarán tu recuerdo más allá de la frontera de nuestras vidas, ellos encontrarán en tus obras, la esencia de tu vida y por ende el de toda tu familia.

Madre mía quiero terminar estas palabras deseando que cumplas feliz este cumpleaños número 87, espero de corazón que se cumplan todos tus deseos y sigue escribiendo tus bellos poemas.

Tito Arrieta, 29/05/2012

Si Tomas No Manejes (Parte V – Tito, Donde Estas?)


Si Tomas No Manejes (Parte V – Tito, Donde Estas?)

Este relato es anterior a la bicicleta y a los carro, como siempre, para variar, me encontraba tomando con unos amigos en la cevicheria de mi amiga Jenny, tragos van, tragos vienen, la noche ya estaba encima, ya eran como las 10 de la noche, así que decidí retirarme, me despedí de todos y enrumbé con dirección a la Universidad San Martín, a casa de mis amigas Debby e Izumi, donde funcionaba un Chifa de su tío Haruo, a comer un rico chaufa.

Mi amiga Jenny como me vió bien mareado le encargo a otro amigo Tontín como le llamabamos que me siguiera para que vea que llegue bien a mi destino, que buena no?, caminando llegue a la universidad, y para llegar al chifa teníamos que cruzar el rio Surco por un puente de 2 o 3 troncos amarrados, luego una bajada de tierra.

Mi amigo me siguió hasta que crucé el puente y se retiró a la cevichería, Jenny le preguntó si me había visto entrar al chifa, el le dijo que no, que me había dejado al cruzar y luego ya no me vió más, Jenny molesta le increpó.

Al otro lado en el chifa, mis amigos me habían visto cruzar el puente y me esperaban, pero yo nada de llegar, salieron a ver en la calle y nada, comenzaron a llamarme, ¡Tito Donde Estás!, subieron por la pendiente de tierra y me encontraron tirado encima de unas piedras, durmiendo la mona.

Me levantaron y me llevaron al chifa, me dieron de todo para que reaccionara pero nada, asi que le encargaron a uno de ellos que me llevara a mi cuarto, que felizmente quedaba algo cerca, mi amigo me llevó y me dejó encima de mi cama, al despertar al día siguiente, un fuerte dolor en la mano derecha me llamó la atención, me miro y mi dedo anular esta hinchado y no lo podía ni tocar, asi que me fui directamente al centro médico Mayo y me tomaron una radiografía, tenía el dedo fracturado al haber caido con todo mi peso encima de el (por si acaso antes no pesaba como ahora).

Me enyesaron y me pasé el día descansando, por la noche fui donde Jenny a contarle y me dice molesta, este Tontin no te siguió hasta el chifa y te has accidentado, ahora va a ver.

De ahí me fui al chifa y me contaron todo lo que pasó, me dijeron que me puse como la chica del Exorcista, ya saben como, jajaja. Despues que me sacaron el yeso, mi dedo quedo un poco torcido, con el tiempo ha llegado a enderezar pero no del todo.

Ya saben, ¡Si Tomas, Ni  Siquiera Camines Solo!, mejor busca a alguien que te lleve, no solo que te siga.

Tito Arrieta, 24/05/2011